El Tango según Petroleo

El Tango según Petroleo (35)

 

Cuando los orilleros y la chusma inventaron el tango-danza y el pueblo lo hace propio, adornándolo con movimientos expresivos y enlazados, sin perder en ningún momento el sabor y las formas originales comunicativas, en ese instante, es cuando la danza gana altura y acompañada de su música, empieza a recorrer el mundo.
En su periplo, primero se instala en París (Francia) que lo acoge en su seno, como si fuera su hijo pródigo, empiezan a emigrar los bailarines y los músicos de nuestra patria, para venderlo como si fuera una mercancía y al mismo tiempo hacer conocer su coreografía los unos y sus composiciones los otros.
Así los argentinos coparon la capital durante los primeros años de la segunda década del siglo. Enseñando y difundiendo el tango que en aquellos tiempos era el baile de moda.
Cuando pasa la euforia de esta danza, algunos de estos retornan a su tierra y otros se afincan en esos lares sin volver jamás.
Pero no hay que negarles a estos, que fueron los verdaderos embajadores de nuestro tango, lo mucho que hicieron por él. Enseñándolo a bailar y a ejecutarlo, en su forma verdadera y auténtica.
En nuestros días aquella manera de expresarse, con sus movimientos, su postura, el enlace, la distancia, sus brazos y los pies, desaparecieron, porque las formas añejas, de la coreografía, se fueron modificando hasta alcanzar visualidades nuevas, que lo hacen más lindo y más perfecto,
También se lo oye de manera diferente, porque los temas viejos son interpretados de otra forma por los conjuntos musicales modernos. Alcanzando un sonido tan justo, que el bailarín tiene que superarse, para transportar esas notas tan gratas y llevarlas a sus pies en forma real y exacta.
Carlos Alberto Estévez (Petróleo)

Sábado, 17 Diciembre 2011 15:42

Tango perfecto

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Para hacer un tango-danza perfecto, un tango ideal, que se acerque a la belleza donde todas sus formas sean equilibradas y trasmita el mensaje en toda su extensión, me pregunto cómo haría, ya que no hay ninguna coreografía definida que establezca normas al respecto.
Se tomaría la manera de danzar de los grandes bailarines de todos los tiempos. Extrayendo de su baila lo mejor de cada uno, para aplicarlo como modelo, para el prototipo a crearse:
Del (Cachafaz) B. Bianquet: Su parada y su decir.
Del (Mocho) B. Undurz: Su elegancia y su ortodoxia.
Del (Gallego) J. Mendez: Su velocidad y su canyengue.
Del (Vazquito) Jorrare: Su caminar y su emoción.
Con todas estas virtudes se podría lograr, hace alrededor de cien años en la danza de nuestro tango y todavía no hemos logrado un bailarín, que conjugue, todas estas condiciones.
Sin embargo, no pierdo la esperanza. Espero que las generaciones futuras, cuando analicen todos los movimientos realizados hasta el presente, tomen y elijan los mejores. Para gestar un tango-danza, superior al bailado hasta el presente.
Para tratar de poder trasladar el mensaje con toda su plenitud. Aparte de ejecutar las mejores figuras, caminar con garbo inigualado, transmitir las emociones que contiene la toma y darle un colorido interpretativo, que vuelca y comunica el músico en el momento de ejecutarlo. Porque hay que posesionarse de la fuerza interna, que nos transmite el tango en el preciso momento de ponernos a bailar. Hay que concentrarse al infinito, abandonando todos los exteriores que pueden perturbar la entrega. Infiltrándose en el mismo fondo de la danza, para poder mostrar el secreto indescifrable que contiene.
Sin la traslación que nos lleva la música, y la posición real de todos los elementos psíquicos que Influyen en nuestra sensibilidad. Para poder realizar ese conjunto de movimientos que se denominan coreografía. Así le damos fuerza y expresión a esos sonidos que oímos en tiempo de tango.
Así buscamos la danza perfecta, el colorido y los matices exactos al pintar la tela del ensueño, la manera sublime de expresarse.
Así llegamos al tango justo, al tango superior, al tango cumbre, al que solamente podamos volcar la cuota de corazón necesaria, para hacerlo conmovedor y humano.
Si las filigranas, los arabescos, los cortes, le dan un tinte original, eso no es definitivo. Solamente la transcripción exacta del motivo del tema, llevado por la mano, por el arte del bailarín, que lo troca en belleza o interpretación y comunica el mensaje en toda su extensión.
La más difícil danza del mundo, no tiene patrón coreográfico, ahora hace una incursión a la alta academia. porque los bailarines de escuela ahora danzan tango clásico (con música de Piazzola) y le adosaron una coreografía de John Clifford, así tornamos todos los caminos, para poder llegar algún día a la ansiada meta.


Carlos Alberto Estévez (Petróleo)

 

 

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