El Tango según Petroleo

El Tango según Petroleo (35)

Casi a la terminación o postrimerías del siglo pasado Buenos Aires era una gran aldea, pero aumenta su caudal de habitantes considerablemente, debido a las medidas que emana. el gobierno nacional, que promociona la inmigración. Para poder poblar y así lograr encausar el país, hacia su desarrollo orgánico y económico.

Empiezan a escasear las viviendas en el centro de la ciudad. Los barrios urbanos se pueblan, los nativos que venían de la desmovilización de las tropas que habían combatido en el Paraguay, se afincaron en los aledaños o periferia de la metrópoli, con preferencia en las zonas de San Telmo, Boca, Corrales, Palermo y Recoleta, esta ubicación de residencia les fija un mote o apodo de “orillero”.

Este personaje por temperamento propio rechaza los trabajos que le ofrecía la artesanía “gringa” recién incorporada al país, haciendo preferencia para desempeñarse en menesteres como: carreros, cocheros, mayorales, cuarteadores o lunfardos” ocupaciones que cumplía con cierto agrado.

Se divertía danzando los bailes de la época como ser: Polka, Fandango o Habanera en lugares de baja estofa, “bailetines” o lenocinios lo tenían siempre de cuerpo presente hasta que aparece una nueva música que la denominan Tango, que el tiene le mismo ritmo que la Habanera o sea el2 x4. He ahí cuando se despierta el orillero, porque al oirla y hacerla propia fué todo uno, se dice así mismo esta música nació para ,ser bailada y se dedica con todas sus fuerzas a realizar lo concebido.

Como este es un personaje introvertido de una imaginación maravillosa la lleva a la práctica, primero danzando la junta, a diferencia de todas las otras, que se bailaban separados.

En el prostíbulo imagina la toma, pecho a pecho, simulando un abrazo, el cuerpo y las piernas completamente pegadas, caminando hacia atrás y para adelante.

Más luego piensa que le falta una coreografía acorde a esta música y se le ocurre ensayar con otro

orillero, uno haciendo las veces de mujer hasta encontrar las nuevas formas del decir. Desprendiendo el sexo de la función bailable y logrando las figuras que la panza necesitaba.

Era muy común ver estos ensayos en las esquinas de los barrios.

El orillero es un intuitivo del movimiento, es un hacedor múltiple, crea formas de baile con una facilidad asombrosa, así llega a inventar las que denomina: sentada, ocho, corrida, corte, medialuna, cruzado y

quebrada y cien más, porque el bailaba siempre de una manera diferente logrando plasticidades insuperables en adornos y aprequives.

Como este baile está en formación él lo lleva con éxito a las “casitas” y algunos patios de conventillos. Porque en las reuniones serias, no podían tocar tango por ser una música de baja condición social.

Después se logra la terminación en la construcción de la danza, debido a muchas competiciones que hubo, para saber quien era el mejor, al margen del rechazo de la sociedad de entonces, que no dejaba entrar en los salones.

Así el tiempo nos traé el perfume lejano de algunos dibujos o formas que ellos habían inventado, que todavía perduran (aumentadas y correjidas) a través de las generaciones que la usaron.

Ahora los bailarines denominan con la palabra de orillero una manera de danzar, luciendo cortes y quebradas, al recuerdo y a la manera de como lo hacían ellos. Ya que le debemos el principio y la creación de la danza.

GLOSARIO

Casita: lugares donde se bailaba tango, regenteado por una mujer, un pianista que recibía propinas, pupilas para danzar y otros menesteres. Ejemplo: famosas (María La Vasca) y Laura.

Carlos Alberto Estévez

Aquel bailarín famoso en la milonga, aquel que dibujaba arabescos, en cada encuentro con el cuadrado, aquel que diseñaba figuras impecables, aquel que cambió las estructuras coreográficas del tango pretérito, aquel que cuando sufrió el bajón, siguió batallando para mantener lo actualizado en su faz coreográfica teniéndolo al día. Montando una custodia permanente, con un estado de alerta y una vigía sin límites. Ahora que empezó a subir hasta las cumbres, contempla su labor, desde el 11º año, su línea todavía esta presente, un poco desfigurada, por las deformaciones en los movimientos claves, pero igualmente se mantiene en la raíz de las figuras, donde se mantiene intacta, a través del tiempo y del uso.

Como se ha tomado la costumbre de hacerle homenajes, él no los rechaza, son muchos incontables en ellos siempre le piden que baile y lo hace, no con la brillantez de -las décadas pasadas cuando deslumbraba sino modestamente, con un decir sencillo y comunicativo. Pero en la última demostración que le hicieron, salió a la pista. Con una compañera improvisada, al tomar la posición de baile, se dio cuenta que su discurso, se le había ido. El tango se le había evadido. Esto no le había ocurrido nunca,

no sabía que decir, para salir del paso: caminó con justeza, y elegancia, cubriendo así la falta de contenido, ya que no le podía comunicar nada a su compañera y al público menos, ya que la transmisión que necesita el tango, es de ideas, no de formas.

Quiere decir que cuando se le escapa del alma el tango, no se puede bailar, no se puede improvisar una danza hueca, *con movimientos mudos, tienen que tener la raíz de sentimientos para alcanzar las facetas de la emoción y lograr así, un discurso exacto, comunicativo y al mismo tiempo expresivo.

Trance terrible sufrió el bailarín cuando estaba en la palestra, ya que se encontró, que no sabía que decir, si hubiese sido un profesional, saldría del paso fácilmente ya que ellos montan su coreografía anticiapadamente, y la ordenan numerándola, a diferencia del milonguero, que improvisa su discurso inventando movimientos en cada encuentro que tiene con el tango.

Sin el sentimiento fuerza real, en la comunicación tango-hombre, cuando, se evade este sentido, el bailarín se siente perdido, enmudece, reduce su locución al latinismo (nihil) nada.

Al hacerme esta confesión, el bailarín de marrás, me cuenta, que siempre criticó a un colega suyo, por este motivo, creyendo que no existía, pero ahora que lo sintió en carne propia recuerda una sentencia del escritor Anatole, France que reza. así: “Toda acción vituperable, pierde su carácter de tal cuando llega el momento de realizarla” que le cae de medida-

A propósito se llega a la conclusión que las formas en la danza, resultan gratas a los ojos, pero no son fundamentales, lo que vale es el pensamiento, que da fuerza a las formas, haciendo perfecto la interpretación y librando así la comunicación que la idea requiere y que luego llega al público, cuando el bailarín se posesiona y la trasmite.

La biblia del Tango

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