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Mandos

Escrito por Petroleo, Carlos Alberto Estévez

Cuando la pareja se constituye, para mostrar el tango danzado, tiene que tener una dirección constructiva, guiada por la personalidad de uno de sus integrantes, que determina las maneras del decir y las formas con que desarrolla su discurso tanguero

Primero: cuando el bailarín y la bailarina, comparten por igual la coreografía tanguera, cuando los dos conjugan los mismos movimientos, sin sobresalir ninguno, sin superarse uno del otro es cuando el duo o dueto al unísono comunican la danza, a la vista del espectador, con la fuerza y justeza exacta, complementándose a la perfección, en busca del mensaje. Eso es lo correcto.

Segundo: cuando uno de los dos sobresale, imponiendo su danza a todo trance, dejando supeditado al solo hecho de estar a su lado, a la compañera o compañero en la ejecución de los movimientos, sin dejar un momento de lucimiento para ella o para el haciendo un monólogo en el discurso.

Así la danza se obscurece y no deslumbra.

Tercero: cuando los dos que bailan se pelean, porque establecieron un duelo de supremacias cogeográficas es una pugna por sobresalir, ya que ambos contendientes dejan hacer al rival, que es la compañera o compañero, todas las figuras que se le antojen, para después hacerlas suyas a la manera de imposición, siempre los dos respetando el compás pero se quieren imponer mutuamente.

Aquí el tango gana originalidad y creación, no perfección y ajuste porque ambos arriesgaron movimientos nuevos para imponer sus formas o maneras (le danzar, pujando ambos por ser mejor.

En esta tercera posición se habla de bailarines, que ya han caminado bastante, por las sendas trilladas o rutas del tango y cuando se encuentran, pujan por imponerse.

Por eso siempre en la conducción de la danza se impone el que tiene mayor personalidad.

Si bien el mando debe ser compartido, en las formas cogeográficas, la pareja perfecta es aquella que conjuga trasmición con movimientos, en la armonía de los encuadres plásticos, aquellos que tocan de cerca lo lindo, hasta encontrar la ruta de la belleza.

Vale decir que haciendo una traslación del vocablo autarquía, que es la forma de gobierno, que el poder supremo reside en dos personas que ejercen simultáneamente el mando, así en la danza, en mando compartido sería lo ideal.

Carlos Alberto Estévez (PETROLEO)

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