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Prácticas

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De Devoto, Villa Urquiza y Paternal salieron todos los grandes milongueros (te nombro uno por uno a todos los tipos)….

¿Dónde está el motivo? No hay.

Yo pienso que en Devoto Los lunes, los miércoles y los viernes ir a la práctica, era como ir al colegio.

Empezaba a las ocho de la noche, ocho menos diez estábamos ahí.

Ibamos a la práctica no en patota, ocho, diez, quince tipos, por ejemplo, yo paraba en Artígas y Lazcano,

Uno sacaba un paso, yo trataba de sacarlo, pero después lo sacaba a mi manera.

Nadie hacía exactamente lo que hacía el otro.

Eso es lo bueno que había de la enseñanza de antes.

Yo veo que ahora, por ejemplo, hay un maestro y todos los alumnos, si el se para bien y camina bien, todo el mundo camina igual si hace muchas figuras hacen las mismas.

En cambio, antes, cada uno le ponía su propio apellido al paso, al tango o a lo que fuera.

No había dos personas que bailaran igual. Algo sobrenatural.

G: ¿Eran grupos que siempre iban a las mismas practicas?

L: ¡Ah, no! Nos mezclábamos todos. En general era el club del barrio, pero no dejábamos de ir a practicar a cualquier otro lugar, porque uno también miraba y veía que aquél…:”¡Uy, mirá qué boleo!” y ya con la vista lo agarrás.

G: Por ejemplo, Copes iba de una práctica a otra, ¿no?.

L: Copes nace en Villa Madero. A los tres años se va a vivir con la familia a la calle San Alberto y Nazca. Los primeros lugares donde fue a aprender, o a practicar eran el club Progresista, frente a la vía, en la calle Bazurco entre Nazca y Argerich.

Ahí empieza los primeros tramos, tanto de él como de muchos.

Cerca del año 47, 48 o 50.

Copes parecía una máquina de fotografiar, veía a un tipo haciendo un paso y al rato lo estaba haciendo igual. Lo digo con el mayor de los respetos, porque el tipo tiene esa condición, ese ojo.

Otra persona no lo tiene.

En esa época yo y todos los veteranos de hoy éramos muchachos, el respeto que había, íbamos a las prácticas, nos sentábamos y los mirábamos. Estaba Pepe Hoyos, el Vasco, cada uno con su compañero, porque no había mujeres, todos hombres, hasta que en el año 48, en el Bajo Belgrano, en un comité, empezaron a venir mujeres.

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